De Mariel Massari, el Viernes, 14 de octubre de 2011,

La discapacidad visual tiene una trascendencia que va mucho más allá del hecho de no poder ver total o parcialmente, es una limitación que impone una gran dependencia sino es atendida como merece. Exige un proceso de formación integral que contemple en primer lugar la autonomía funcional para resolver las actividades de la vida diaria, a la vez que orientarse y moverse con independencia, sumando las herramientas de comunicación específicas que no lo excluyan del ámbito sociocultural.
Algo tan sencillo como desplazarse, ubicar lugares o llegar a destino, puede volverse complicado para las personas con discapacidad visual. Por ello es necesario utilizar un bastón (blanco para las personas con ceguera, verde para las que tienen baja visión), elemento indispensable de orientación y movilidad cuando existen problemáticas visuales que ponen en juego la independencia, la seguridad y la autonomía.
El 15 de octubre se celebra el Día del bastón blanco y es una buena oportunidad para recordarle a la comunidad que al ver una persona ciega o disminuida visual desplazándose por la vía pública, puede ofrecerle su ayuda para que resuelva con mayor seguridad un cruce de calles, el abordaje a un colectivo o cualquier otra situación que se le presente.

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La historia del bastón blanco.

Cuentan los historiadores que el mediodía del 22 de junio de 1921,1 Fallótico vio a una persona, a la cual entendió que se trataba de un ciego, que se encontraba esperando para cruzar en la esquina de la calle Medrano y Lezica de la Ciudad de Buenos Aires. Fallótico ayudó al discapacitado, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿Cómo hacer para distinguir a un ciego y poder ayudarlo?

La idea siguió a este santafesino, que por aquel entonces vivía en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, hasta que dio con la solución que consultó en la Biblioteca Argentina para Ciegos: un bastón blanco serviría para distinguirlo.

José Fallótico nunca patentó su invento, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.

La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el “Día Internacional del Bastón Blanco” (15 de octubre), pero desconociendo quién es el inventor.

En 1925, la Convención Anual de la Asociación de Leones de los Estados Unidos contó con la presencia de la señora Hellen Keller, una persona ciega , que explicó a los presentes las dificultades que debía afrontar a diario a causa de su ceguera. Cinco años más tarde el presidente del Club de Leones de Illinois George Benham, estudioso de ese problema, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, que serviría para que se les otorgara prioridad de paso. La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho bastón se hizo universal. A su vez Richard Hoover, oftalmólogo que trabajaba con los veteranos de guerra, observó que los ex soldados ciegos se desplazaban torpemente con gruesos bastones de madera. Investigó entonces su marcha, postura, equilibrio y ritmo y en 1946 diseñó un bastón prototipo, que es el que se utiliza hasta hoy. La celebración del Día Mundial del Bastón Blanco representa una contribución a la integración de las personas discapacitadas visuales.