Una grata sorpresa.

Conocí a Liz una tarde helada de junio en una charla que fui a dar al pueblito donde ella vive, convocada por la Biblioteca Pública del lugar.

Llegó con su mamá a escuchar y, cuando terminó, se quedaron a conversar. Su mamá estaba muy preocupada, contó que Liz era ciega de nacimiento, que asistía a un servicio para ciegos en un pueblo cercano, que en la escuela secundaria le iba bien pero que era una chica triste, que no tenía amigos ni proyectos. Liz no abrió la boca en ningún momento. Hoy, recordando ese día, sonrío ante el contraste entre la adolescente que conocí y ésta que es ahora, a la que hay que pedirle silencio, aunque sea unos minutos….

En nuestra primera clase de Orientación y Movilidad ambas fuimos protagonistas de una inesperada sorpresa. Mientras caminábamos por la calle, ella con su bastón blanco y yo a su lado, Liz señala la pared y me dice “en esa pared hay letras”. Cuando le pido que se acerque y me diga lo que ve, pudo reconocer la P, la O y la R. No había dudas, las estaba viendo. Entonces le dije “Liz, tengo que darte una muy buena noticia: vos ves”, a lo que responde “no profe, soy ciega”, de ahí surgió una pequeña discusión acerca de lo que es ver y tuve que ponerla a prueba situándola frente a una columna y pediéndole que caminara hacia delante sin utilizar el bastón; en un determinado momento frenó para no chocarla y recién ahí pudo reconocer que la había visto.

No es fácil describir con palabras la alegría que sentimos en ese momento. En una charla posterior le propuse cambiar el Bastón Blanco que identifica a los ciegos por el Bastón Verde que identifica a las personas con Baja Visión, a lo que accedió feliz.

A partir de ese momento comenzó a asistir al área de Baja Visión del Centro, para optimizar la utilización de su resto visual y, bastón verde en mano, salió a la calle a enfrentar el mundo. Su actitud cambió, comenzó a relacionarse con sus compañeros del secundario, tanto que, alquilaron un colectivo y vinieron todos juntos a Rosario para conocer el Centro de Rehabilitación y su funcionamiento. También tiene amigos en nuestro centro con los que está en contacto por celular y chat cuando no está en Rosario.

Quiero destacar que Liz nunca quiso negar que veía, ni ocultarlo, ella no sabía lo que era ver. Cuando nació, los médicos le dijeron a su mamá que era ciega y, con el paso de los años nadie le dijo nada en contrario. En la época en que ella nació se hablaba muy poco de la Baja Visión. Charlando tiempo después con su mamá, me refiere que ella notaba conductas visuales en Liz, pero al comentarlas con los médicos, éstos le decían que debía aceptar el hecho de que tenía una hija ciega y dejar de negarlo.

Liz es una alumna excelente y en muy poco tiempo aprendió a manejarse en Rosario, conoce calles, lugares y hasta los recorridos de algunas líneas de colectivos que utiliza cuando viene sola a Rosario. También se maneja en forma independiente en su pueblo. Hoy es una adolescente alegre, conversadora y emprendedora y, no me lo contó, pero se dice (puede no ser cierto)…que tiene novio.

Prof. Lilian Pasero

El día que conocí a Pedro pensé “ va a ser un gran desafío, uno que va a llevar mucho tiempo y trabajo duro”, no sabía cuanto me equivocaba…..

Pedro, llegó al Centro de Rehabilitación acompañado por la única persona con la que mantenía relación en ese momento, su amigo Julio. Estaba muy deprimido, me contó llorando que hacía 4 años que era ciego, tenía familia: madre, 2 hijas, hermanos, pero que estaba distanciado de todos ellos, encerrado en su casa y tenía ganas de terminar con todo.

En nuestra primera clase de Orientación y Movilidad dijo “nunca voy a utilizar un bastón blanco para salir a la calle, me da miedo el bastón, no podría ni siquiera sostenerlo en mi mano”. Como soy de las que piensan que hay que tomar al toro por las astas (aunque la experiencia a veces resulte peligrosa), fui a buscar un bastón y se lo puse en la mano. No le quedó otra alternativa que sostenerlo y ese fue el primer minuto del resto de su vida...

Durante los siguientes encuentros salimos a la calle y comenzamos a trabajar las técnicas básicas del área, su desempeño fue admirable, manejaba el bastón como si hiciera años que lo utilizaba. Además su orientación era perfecta, sabía dónde estaba parado y como llegar a cualquier parte sin desorientarse, conocía el nombre de casi todas las calles de la ciudad y los recorridos de muchas líneas de colectivos.

La tercera vez que nos encontramos dijo “tengo que contarte algo muy bueno, hoy vine solo al Centro de Rehabilitación”, mi alegría fue enorme, muy pocas personas logran tanto en tan corto tiempo, Pedro era especial……

A partir de ese momento el cambio fue asombroso, recuperó el buen ánimo, fue una persona nueva, volvió a tomar las riendas de su vida, ya no dependía de su amigo para trasladarse a todos lados. Tomó el bastón como estandarte y no lo soltó hasta el último día de su vida.

Su transformación fue radical, de ser una persona deprimida que necesitaba ser contenida pasó a ser contenedor de los demás, ayudaba a sus compañeros a recuperar la esperanza.

Retomó la relación con sus hijas, tanto que una de ellas se fue a vivir con él. Organizaba reuniones con sus pares en su casa en donde había música, comida y diversión. Y hasta se puso de novio con una compañera con la que formaron una pareja de baile y hacían presentaciones en eventos sociales.

Egresó de la institución rehabilitado y feliz y vivió el último tramo de su vida dignamente.

Pedro se fue un día de mediados de marzo que fue muy triste para mí, pero me dejó un hermoso regalo de despedida, había dejado instrucciones a su hija de que cuando partiera colgaran en su velatorio algunas fotografías suyas. En una de ellas estamos los 2, se ven nuestras caras felices después de haber terminado una de las clases. Ese fue su último reconocimiento y me honra haber estado entre los seres que él quiso que lo acompañaran hasta el final del camino.

Nunca lo voy a olvidar, este es un pequeño homenaje a su memoria.

Prof. Lilian Pasero

Complejo pero no dramático….

Voy a relatar a modo de ejemplo el camino recorrido por P en el área de Orientación y Movilidad, por ser representativo.

P es una adolescente de 18 años, ciega de nacimiento, que vivió toda su vida en un pequeño pueblo del sur de la provincia de Santa Fe, distante a 200 km de Rosario.

Llegó al centro de rehabilitación con su bastón blanco en la mano, con la firme decisión de aprender a utilizarlo, pero sin la menor idea de cómo hacerlo, de cómo está distribuída la ciudad  ni del sentido en que corren las calles (que unas cortan a otras). Desconocía además los conceptos de “esquina”, “doblar”, “cuadra”, “cruzar”, etc., a pesar de que ella aseguraba que en su pueblo iba a distintos lugares utilizando su  bastón.

En virtud de esto yo me preguntaba como haría para llegar a los lugares….Ella me decía que las explicaciones que recibía de su mamá eran “caminá para allá, vas a tener la pared a la izquierda, después cruzás y fijate que la pared quede del lado derecho, seguí un ratito y llegás”. Escuchando esto no podía entender como hacía P para llegar a los lugares con semejantes explicaciones, sin tener incorporados  conceptos básicos de la orientación como: cuadras, esquinas, doblar, cruzar, etc., y sin conocer además como están organizadas las calles en una ciudad.

Tenía además gran apuro por aprender a manejarse  ya que vive sola en Rosario y al no conocer la ciudad se trasladaba a todos lados en taxi, situación que perjudicaba seriamente su economía.

Empezamos a trabajar en el área recorriendo cuadras e intentando identificar las esquinas (esto pudo hacerlo fácilmente), luego incorporamos el cruce de calles, la vuelta manzana, etc.

Lo que más le costó entender fue como está organizada una ciudad, que una calle tiene muchísimas cuadras de largo y que es cortada por muchísimas otras calles. Para trabajar estas nociones utilizamos una maqueta táctil, al mismo tiempo pasamos meses recorriendo el barrio del centro de rehabilitación, que también era el suyo y analizando, luego de cada encuentro, por donde habíamos caminado y como hicimos para volver.

P es dueña de una personalidad avasallante,  muy alegre, desinhibida y emprendedora. Tiene un gran sentido del humor y capacidad de reírse de sí misma. Estas características favorecen muchísimo su rehabilitación porque es capaz de reconocer sus errores, analizarlos y volver a intentar.

Su humor irreverente hizo que muchas veces me llamara “genia”, “loca”, “linda” y en muy pocas oportunidades “profesora”. Esto contribuyo a forjar un vínculo muy profundo que ayudó a que su rehabilitación fuera más rica y más rápida.

En ocasiones desplegaba conmigo su “furia adolescente” diciéndome cosas como “sos la profesora más loca que tuve”, o, “nunca voy a conocer está maldita ciudad”. Cuando, después de recorrer 3 o 4 cuadras juntas  le pedía que volviese sola por el mismo camino me decía: “ni pienses que voy a volver sola al centro, me tomo un taxi”, a lo que después agregaba “vos sos bastante parecida a mi”. Nos reímos mucho con P y entre bromas y arrebatos de furia aprendió a moverse por casi toda la ciudad, hoy toma colectivos para ir a la facultad y puede manejarse perfectamente por la zona del centro de Rosario que es donde ella necesita moverse.

Desde el Centro de Rehabilitación para Personas con Discapacidad Visual Nº 2014 “Luis Braille”, invitamos a ustedes en el marco de la conmemoración por el Día del Bastón Blanco, a asistir el lunes 15 de octubre a la Plaza Pringles (Córdoba y Paraguay) de 18 hs a 21hs.

Realizaremos diferentes actividades tendientes a la concientización, difusión de información referida a la problemática visual, y reflexión sobre la importancia de la rehabilitación integral.

Nuestros alumnos ofrecerán una clase abierta de tejido en telar y además, un taller de lectoescritura braille.

Se proyectarán videos institucionales, testimonios y se compartirá experiencia del cine con audiodescripción.


El 15 de octubre se conmemora el “Día Mundial del Bastón Blanco”, fecha que fue instituida por las Naciones Unidas a sugerencia de la Unión Mundial de Personas Ciegas.

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El Bastón Blanco es en la vida de las personas con ceguera, sinónimo de seguridad, independencia, integración social y uno de los pilares fundamentales en que se apoya la rehabilitación y, por ende, la igualdad de posibilidades de este sector de la población.

Presionar en este enlace si te interesa saber sobre la Creación del bastón blanco.

 

Para las personas con baja visión se ha implementado el uso del bastón verde que les permite resolver algunas situaciones que por su disminución visual no pueden realizar solos.

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Presionar en este enlace para mayor información sobre la orientación y movilidad de las personas con baja visión: Ley 25.682

Ponete la camiseta de la BRAILLE !

Adquirí la remera de la institutción y... forma parte del CENTRO donde todos SOMOS DIFERENTES!


 

 

El lunes 30 de mayo de 2011, en el diario La Capital de Rosario, en la sección carta de lectores una persona planteó sus dudas con respecto al uso de los bastones. Eso motivó una respuesta desde el Centro Luís Braille de Rosario, que salió publicada en el mismo diario y sección el día 03 de junio de 2011.