Complejo pero no dramático….

Voy a relatar a modo de ejemplo el camino recorrido por P en el área de Orientación y Movilidad, por ser representativo.

P es una adolescente de 18 años, ciega de nacimiento, que vivió toda su vida en un pequeño pueblo del sur de la provincia de Santa Fe, distante a 200 km de Rosario.

Llegó al centro de rehabilitación con su bastón blanco en la mano, con la firme decisión de aprender a utilizarlo, pero sin la menor idea de cómo hacerlo, de cómo está distribuída la ciudad  ni del sentido en que corren las calles (que unas cortan a otras). Desconocía además los conceptos de “esquina”, “doblar”, “cuadra”, “cruzar”, etc., a pesar de que ella aseguraba que en su pueblo iba a distintos lugares utilizando su  bastón.

En virtud de esto yo me preguntaba como haría para llegar a los lugares….Ella me decía que las explicaciones que recibía de su mamá eran “caminá para allá, vas a tener la pared a la izquierda, después cruzás y fijate que la pared quede del lado derecho, seguí un ratito y llegás”. Escuchando esto no podía entender como hacía P para llegar a los lugares con semejantes explicaciones, sin tener incorporados  conceptos básicos de la orientación como: cuadras, esquinas, doblar, cruzar, etc., y sin conocer además como están organizadas las calles en una ciudad.

Tenía además gran apuro por aprender a manejarse  ya que vive sola en Rosario y al no conocer la ciudad se trasladaba a todos lados en taxi, situación que perjudicaba seriamente su economía.

Empezamos a trabajar en el área recorriendo cuadras e intentando identificar las esquinas (esto pudo hacerlo fácilmente), luego incorporamos el cruce de calles, la vuelta manzana, etc.

Lo que más le costó entender fue como está organizada una ciudad, que una calle tiene muchísimas cuadras de largo y que es cortada por muchísimas otras calles. Para trabajar estas nociones utilizamos una maqueta táctil, al mismo tiempo pasamos meses recorriendo el barrio del centro de rehabilitación, que también era el suyo y analizando, luego de cada encuentro, por donde habíamos caminado y como hicimos para volver.

P es dueña de una personalidad avasallante,  muy alegre, desinhibida y emprendedora. Tiene un gran sentido del humor y capacidad de reírse de sí misma. Estas características favorecen muchísimo su rehabilitación porque es capaz de reconocer sus errores, analizarlos y volver a intentar.

Su humor irreverente hizo que muchas veces me llamara “genia”, “loca”, “linda” y en muy pocas oportunidades “profesora”. Esto contribuyo a forjar un vínculo muy profundo que ayudó a que su rehabilitación fuera más rica y más rápida.

En ocasiones desplegaba conmigo su “furia adolescente” diciéndome cosas como “sos la profesora más loca que tuve”, o, “nunca voy a conocer está maldita ciudad”. Cuando, después de recorrer 3 o 4 cuadras juntas  le pedía que volviese sola por el mismo camino me decía: “ni pienses que voy a volver sola al centro, me tomo un taxi”, a lo que después agregaba “vos sos bastante parecida a mi”. Nos reímos mucho con P y entre bromas y arrebatos de furia aprendió a moverse por casi toda la ciudad, hoy toma colectivos para ir a la facultad y puede manejarse perfectamente por la zona del centro de Rosario que es donde ella necesita moverse.